Brasil y México se perfilan como posibles potencias económicas globales para el año 2075, ubicándose entre las diez mayores economías del mundo según un análisis presentado por Goldman Sachs. Brasil lideraría en la región, con un producto interno bruto (PIB) proyectado en 8.7 billones de dólares, mientras que México alcanzaría los 7.6 billones, ocupando el undécimo lugar a nivel mundial.

Estas estimaciones forman parte de un escenario a largo plazo que toma en cuenta distintos factores, como la demografía, el aumento de la productividad, la acumulación de capital, la calidad institucional, la incorporación de tecnologías y las fluctuaciones en el tipo de cambio. No se trata de predicciones exactas, sino de tendencias basadas en variables económicas y sociales que pueden modificar el mapa global.

El estudio de Goldman Sachs también muestra un cambio significativo en la reconfiguración del peso económico mundial, con China liderando con un PIB estimado en 57 billones de dólares hacia 2075, seguida por India y Estados Unidos. En este contexto, Brasil y México destacan por su capacidad para aprovechar su tamaño demográfico y sus mercados internos, elementos que son fundamentales para el crecimiento sostenido.

Ambos países cuentan con estructuras económicas diversificadas. Brasil combina una población numerosa, abundantes recursos naturales, un sector industrial consolidado y un mercado interno sólido. Por su parte, México posee una base industrial amplia, sectores exportadores relevantes y una integración profunda con Norteamérica, lo que podría fortalecer su desarrollo económico si se capitalizan las oportunidades de nearshoring y se impulsa la innovación, infraestructura y capacidad tecnológica local.

No obstante, los desafíos no son menores. Brasil enfrenta problemas fiscales y bajos niveles de productividad que limitan su crecimiento económico, mientras que México deberá superar la informalidad laboral, aumentar la inversión y mejorar su productividad para consolidar su posición. El Fondo Monetario Internacional proyecta para 2026 un crecimiento anual moderado en ambos países, reflejando algunos de estos obstáculos.

Este estudio reafirma la importancia de las economías emergentes con poblaciones grandes y mercados internos robustos para el futuro económico global, pero también subraya que el tamaño por sí solo no garantiza el éxito, sino la capacidad para aumentar la productividad y avanzar en innovación tecnológica.