Las selecciones de Canadá, México y Estados Unidos se despidieron del Mundial 2026 en los octavos de final, un desenlace inesperado para los tres anfitriones que deja a la Copa del Mundo sin ningún representante local en los cuartos de final. Cada equipo vivió la eliminación bajo circunstancias y expectativas muy diferentes, pero el resultado abrió el debate sobre su rendimiento en casa.
Canadá fue el primero en quedar eliminado tras una derrota contundente frente a Marruecos, sin haber podido superar un marcador adverso que terminó 0-3. Sin embargo, lejos de lamentarse, el equipo canadiense mostró satisfacción por sus avances, luego de haber superado por primera vez la fase inicial tras vencer a Sudáfrica. Además, protagonizó un hecho histórico: se convirtió en el primer anfitrión en competir fuera de su territorio, jugando sus partidos en ciudades estadounidenses como Los Ángeles y Houston. Su entrenador destacó el progreso del equipo y la competitividad lograda en la cita mundialista.
México, por su parte, tuvo un desempeño sólido en la fase de grupos, donde logró tres victorias sin recibir goles, lo que generó ilusión nacional y altas expectativas para pasar a cuartos de final. Sin embargo, en un partido disputado en el emblemático Estadio Azteca, cayó ante Inglaterra, que pese a jugar con un jugador menos, mostró superioridad en la cancha. Este resultado volvió a dejar pendiente ese “quinto partido” que México busca alcanzar desde las ediciones anteriores en las que fue anfitrión. Tras la eliminación, Javier Aguirre anunció su salida del cargo, dejando el camino abierto para que Rafael Márquez asuma la dirección con la tarea de dar continuidad al proyecto nacional.
Estados Unidos cerró su participación tras una presentación irregular que se reflejó en la inesperada derrota contra un equipo modesto como Bosnia y Herzegovina. Su entrenador, Mauricio Pochettino, reconoció que el equipo no jugó a su nivel habitual y minimizó cualquier excusa, calificando el partido como el peor de la selección durante el torneo. Esta derrota provocó una pérdida de imagen para el conjunto local y mantiene en suspenso la decisión sobre el futuro del entrenador argentino.
A pesar de las eliminaciones, los tres países anfitriones dejaron una huella diferente: Canadá afirmó un proyecto a largo plazo con resultados crecientes, México enfrenta su tradicional reto de superar la barrera de octavos, y Estados Unidos lidia con las presiones de mantener su crecimiento futbolístico en un escenario exigente. La ausencia conjunta de estos equipos en la fase de cuartos marca un punto de inflexión para el fútbol en la región de Norteamérica.

