Windows 11 incorporará ajustes que ofrecerán a los usuarios un mayor control sobre la barra de tareas, una de las funciones más rígidas de esta versión del sistema operativo. Hasta ahora, esta barra permanecía fija en la parte inferior y con un tamaño que no se adaptaba a las distintas necesidades de los usuarios. Sin embargo, la última versión experimental lanzada a través del programa Insider muestra que Microsoft está probando cambios que permitirán modificar tanto el tamaño como la ubicación de este espacio.
Una de las novedades clave es la introducción de la opción “Taskbar Size”, que permite modificar la altura total de la barra de tareas de forma independiente al tamaño de los iconos. Antes, aunque se podía reducir la escala de los accesos directos, el grosor del panel seguía inalterable, dejando espacios en blanco que no se aprovechaban. Con estos ajustes, la barra puede volverse más compacta instantáneamente, sin necesidad de reiniciar o cerrar sesión, facilitando que cada usuario ajuste el entorno a sus preferencias y al tamaño de su pantalla.
Además, la actualización incorpora transiciones visuales más fluidas entre los tamaños, lo que evita el efecto de cambios bruscos o poco estéticos. Este diseño flexible contempla tres configuraciones para los botones: mantenerlos siempre pequeños, no reducirlos nunca o ajustarlos solo cuando haya muchas aplicaciones abiertas, permitiendo equilibrar estética y funcionalidad.
Otro aspecto importante es el fin del anclaje exclusivo al borde inferior, ya que la barra de tareas podrá desplazarse a cualquier lado del monitor. Esta opción recupera una flexibilidad que se extrañaba en Windows 11 y facilita la adaptación a diferentes dispositivos, como portátiles ultraligeros o dispositivos con pantallas pequeñas, donde el espacio vertical es fundamental.

