Ante la creciente vulnerabilidad de sus ecosistemas, las autoridades de Quintana Roo reactivaron la Comisión Estatal de Cambio Climático, un órgano clave para fortalecer la planificación y respuesta frente a los efectos del cambio climático en la región. Esta medida busca acelerar la implementación de políticas que aborden el aumento de temperaturas, la degradación del aire y la incidencia de fenómenos meteorológicos extremos.

La Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA) encabezó la primera sesión ordinaria del organismo, cuyo objetivo central será coordinar, evaluar y supervisar el Programa Estatal de Acción ante el Cambio Climático. Asimismo, la Comisión promoverá estrategias tanto para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero como para adaptar a los municipios y comunidades ante los impactos ambientales que ya afectan al estado.

El titular de SEMA destacó que esta reactivación es fundamental para alinear esfuerzos entre las distintas dependencias gubernamentales y fortalecer la toma de decisiones basadas en evidencia técnica. Los miembros del organismo acordaron trabajar en conjunto para consolidar una agenda climática orientada a incrementar la resiliencia local, impulsar un desarrollo sostenible y proteger el patrimonio natural para futuras generaciones.

Dentro de esta estrategia también fue reinstalado el Comité Núcleo del Programa de Gestión para Mejorar la Calidad del Aire (Proaire), responsable de diseñar e implementar acciones para prevenir y disminuir la contaminación atmosférica. Este comité busca fomentar la colaboración entre los tres niveles de gobierno, instituciones académicas, sector privado y organizaciones civiles, con el fin de proteger la salud pública y cumplir compromisos ambientales nacionales e internacionales.

Estas iniciativas forman parte del Nuevo Acuerdo por el Bienestar y Desarrollo de Quintana Roo, un marco promovido por el gobierno estatal que impulsa una gestión ambiental con mayor participación institucional y social. La acción cobra especial importancia en un estado que concentra extensas áreas de selvas, manglares y arrecifes, ecosistemas naturales que enfrentan crecientes amenazas derivadas del cambio climático y actividades humanas.