Alternativa para Alemania (AfD), partido de ultraderecha con creciente apoyo en el este del país, protagonizó un congreso marcado por intensas protestas en Erfurt, capital del estado de Turingia. La sesión, protegida por un amplio despliegue policial, reunió a más de 600 delegados que mantienen el objetivo claro de alcanzar el gobierno regional tras las elecciones previstas para septiembre.
Los líderes del partido desafiaron el cordón sanitario impuesto por el resto del espectro parlamentario y criticaron duramente a sus rivales políticos, mientras defendían medidas como el cierre estricto de fronteras para la inmigración considerada indeseable. La copresidenta Alice Weidel subrayó la intención de la AfD de asumir responsabilidades gubernamentales al frente de regiones clave como Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde las encuestas les colocan en una posición mayoritaria.
El congreso, realizado en un estado con gran simbolismo histórico para Alemania, registró episodios de bloqueo, enfrentamientos con la policía y manifestaciones pacíficas que expresaron rechazo a la agenda del partido ultraderechista. La figura más polémica dentro de la AfD, Björn Höcke, líder en Turingia, no forma parte actualmente de la cúpula partidaria debido a su extremismo, aunque ejerce fuerte influencia sobre el voto juvenil y es considerado clave para la expansión del partido en el este.
Los resultados electorales recientes en Turingia, donde la AfD logró posicionarse como primera fuerza hace dos años, reflejan un crecimiento constante que el partido espera consolidar este año para superar el bloqueo político y obtener representación en los ejecutivos regionales. La reelección de los copresidentes Alice Weidel y Tino Chrupalla fue confirmada, aunque con un ligero descenso en el respaldo para Chrupalla, reflejo quizás de las tensiones internas y la polarización que atraviesa la formación.
Este intento de «conquista del este» por parte de la AfD se desarrolla en medio de un clima de alta movilización social y rechazo ciudadano, con miles de manifestantes que exigen frenar el avance de la ultraderecha en una región especialmente sensible por su pasado histórico y las actuales transformaciones socioeconómicas.

