En México, un porcentaje considerable de personas con VIH desconoce su condición, situación que complica los esfuerzos para controlar y erradicar el virus. La Secretaría de Salud estimó que aproximadamente 128 mil individuos aún no han recibido un diagnóstico, lo que representa un desafío crítico para alcanzar las metas sanitarias planteadas para 2030.
Se calcula que en el país viven unas 430 mil personas con VIH, de las cuales el 70% ya fue diagnosticado. De este grupo, el 95% recibe tratamiento antirretroviral y mantiene control de la carga viral, un aspecto clave para la salud individual y la prevención de nuevos contagios. El tratamiento eficiente permite que quienes viven con VIH tengan una expectativa y calidad de vida prácticamente normal, según informó el titular de la Secretaría de Salud.
Para lograr la detección necesaria, las pruebas para VIH están disponibles de manera gratuita en unidades médicas de primer nivel en las 32 entidades federativas, sin importar la afiliación a sistemas de salud. Además, se realizan campañas en escuelas, centros laborales y ferias de salud para ampliar la cobertura de detección.
El acceso al tratamiento también es universal y gratuito en todas las instituciones públicas, incluyendo IMSS, IMSS-Bienestar, ISSSTE, Pemex, servicios estatales y las Fuerzas Armadas. Este abasto se garantiza mediante compras consolidadas que aseguran la disponibilidad constante de medicamentos, los cuales se entregan en períodos de al menos tres meses para evitar interrupciones y reducir desplazamientos.
Una carga viral indetectable gracias al tratamiento implica que la persona no transmita el virus, lo que convierte la terapia en una herramienta fundamental no solo para el bienestar del paciente sino para impedir la propagación del VIH. Además, el sistema de salud ofrece profilaxis preexposición (PrEP) y postexposición (PEP) sin costo, destinadas a personas con mayor riesgo o que hayan estado expuestas recientemente, respectivamente.

