Mette-Marit, princesa heredera de Noruega, regresó a casa tras completar su etapa hospitalaria luego de un trasplante de pulmón. Permaneció ingresada en el Rikshospitalet de Oslo durante casi un mes, tiempo en el que estuvo bajo vigilancia médica constante para asegurar su recuperación.
El comunicado oficial de la Casa Real noruega afirmó que su estado de salud es bueno considerando la complejidad de la intervención. Hasta el alta, la institución mantuvo una comunicación cuidadosa y reservada para no generar expectativas prematuras en torno a su evolución.
En sus primeras palabras públicas tras la operación, la princesa manifestó un profundo agradecimiento hacia quienes hacen posible la donación de órganos, calificándola como un verdadero regalo de vida. También reconoció el compromiso y la dedicación de todo el equipo médico que la acompañó en este proceso, desde cirujanos y enfermeros hasta fisioterapeutas.
Mette-Marit brindó un especial reconocimiento a quienes conviven con fibrosis pulmonar, una enfermedad que ha marcado su experiencia personal y que describe como una lucha que exige valentía. Destacó que las muestras de cariño recibidas desde distintos lugares de Noruega le dieron ánimo en sus momentos más difíciles.
El príncipe Haakon, esposo de la princesa, expresó su alivio y felicidad por el alta hospitalaria, aunque subrayó que el proceso de recuperación será largo y requerirá vigilancia para evitar posibles complicaciones. Antes de la noticia, durante una visita a Miami, aseguró que Mette-Marit mejoraba progresivamente gracias a la atención médica especializada.

