Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo una de las principales causas de muerte en España, con una cifra significativa de fallecimientos anuales pese a que en 2023 los tumores superaron por primera vez al sistema circulatorio como causa principal. Ante esta realidad, un especialista insiste en la urgencia de una prevención temprana, que comience desde los 20 años, para detectar y controlar factores de riesgo antes de que se desarrollen problemas severos.

El cardiólogo intervencionista Borja Ibáñez destaca que la aterosclerosis, el endurecimiento de las arterias, se inicia mucho antes de que aparezcan síntomas visibles o eventos como infartos o insuficiencias cardíacas. Por ello, recomienda que la población joven empiece a medir su tensión arterial y realizar análisis clínicos de manera rutinaria, ya que la mayoría de los jóvenes no lo hace y este descuido puede llevar a un diagnóstico tardío cuando la enfermedad está avanzada.

Además, Ibáñez recalca que no basta con mantener una dieta saludable, pues eso por sí solo no garantiza la prevención. Explica que es fundamental «identificar los factores de riesgo desde edades tempranas», incluso mediante métodos diagnósticos no invasivos para detectar posibles signos precoces de enfermedad arterioesclerótica. Advierte que posponer el tratamiento médico puede ser perjudicial y que convivir con factores de riesgo sin control implica un mayor peligro que iniciar medicaciones preventivas a tiempo.

Con experiencia personal en el manejo del colesterol alto desde su juventud, el experto alienta a no menospreciar la importancia de la medicación cuando es necesaria. Sostiene que los riesgos cardiovasculares detectados y no tratados a tiempo no solo derivan en problemas cardíacos, sino también están relacionados con patologías cognitivas, incluido el deterioro mental y la demencia.

En definitiva, la clave radica en adoptar un enfoque proactivo y preventivo que involucre controles tempranos en personas jóvenes, reforzando la conciencia sobre la presión arterial y otros indicadores, para evitar que las enfermedades cardiovasculares se conviertan en una carga mayor para la salud pública y los individuos.