El verano multiplica los factores que afectan la salud auditiva, como la exposición prolongada al agua en piscinas o playas y el aumento en el uso de auriculares en entornos ruidosos. Estos elementos favorecen la aparición de molestias y lesiones en el oído, por lo que se deben tomar medidas preventivas para evitar problemas comunes como la otitis externa o daños en el oído interno.

La otitis externa, conocida como “otitis del nadador”, surge cuando el agua queda atrapada en el conducto auditivo, creando un ambiente propicio para el crecimiento de bacterias y hongos. Sus síntomas incluyen picor, dolor al tocar el oído, sensación de taponamiento e incluso secreciones. Para expulsar el agua, los especialistas aconsejan inclinar la cabeza y tirar suavemente del pabellón auricular en lugar de introducir objetos que puedan dañar o introducir la humedad más profundamente. Si el malestar persiste más de un día, es fundamental consultar a un especialista.

El cerumen es un protector natural del oído que no debe eliminarse rutinariamente ni con bastoncillos, ya que estos pueden causar lesiones o empujar la cera hacia el interior, provocando taponamientos y molestias. La limpieza debe limitarse a la parte externa con un paño húmedo y solo acudir al otorrinolaringólogo si existen problemas persistentes o sensación de oído bloqueado.

El uso prolongado de auriculares a volúmenes elevados, especialmente en ambientes con mucho ruido, constituye otro riesgo grave para la audición. Para compensar el ruido ambiental, muchas personas suben demasiado el volumen, lo que puede provocar daños progresivos en las células del oído interno. La Organización Mundial de la Salud establece que niveles superiores a 85 decibelios durante más de ocho horas son peligrosos, y superar los 100 decibelios reduce ese tiempo seguro a solo 15 minutos. Además, algunas personas tienen mayor predisposición genética a sufrir daños auditivos, por lo que la vigilancia y el cuidado deben ser estrictos.

Entre las recomendaciones para mantener una buena salud auditiva se encuentran la realización de revisiones periódicas, especialmente en adultos mayores y personas con exposición frecuente a ruidos intensos. En los niños, se sugiere un chequeo al inicio de la escolarización y ante cualquier dificultad de lenguaje o atención para descartar problemas auditivos tempranos.

  • Secar cuidadosamente los oídos después del baño para evitar retención de agua.
  • No utilizar bastoncillos para limpiar el conducto auditivo interno.
  • Usar tapones a medida si se tiene tendencia a sufrir otitis externas.
  • Proteger los oídos en ambientes ruidosos, regulando el volumen y el tiempo de uso de auriculares.
  • Acudir al especialista si se experimentan molestias, dolor o secreciones en el oído.