Juan Manuel Moreno inició su mandato al frente de la Junta de Andalucía reafirmando su compromiso con el pacto alcanzado con Vox. Durante un acto de toma de posesión celebrado en los jardines del Palacio de San Telmo, el presidente subrayó la importancia de mantener el diálogo y la estabilidad como ejes del nuevo gobierno, en una clara defensa del llamado «modelo andaluz».

El acto destacó por su sobriedad y la ausencia de figuras destacadas del PP a nivel nacional, incluyendo al presidente del partido, Núñez Feijóo, así como de barones autonómicos. Moreno aseguró que pese a las dificultades para formar gobierno tras las elecciones, el estilo que ha caracterizado su gestión desde 2019 no ha variado y que los valores de serenidad y entendimiento se mantienen firmes. Expresó que la «vía andaluza» implica un sí al acuerdo sin excluyentes ni cordones sanitarios políticos, en referencia al pacto con Vox.

En su discurso, Moreno evitó abordar directamente temas polémicos como la inmigración, aunque reconoció la complejidad del acuerdo con Vox y la necesidad de dejar cuestiones en el camino para mantener el consenso. Enfatizó que los acuerdos requieren sacrificios y que la esencia de la democracia es el diálogo. Además, destacó el papel de todos los andaluces, tanto los nacidos en la región como quienes han llegado a comprometerse con ella, aludiendo a la empatía y humanidad como valores centrales.

El nuevo gobierno tendrá como desafío fundamental consolidar una legislatura estable y productiva, con el objetivo expresado por Moreno de que dure cuatro años. Para ello, el pacto con Vox incluye garantías de respaldo en votaciones clave como presupuestos, leyes y comisiones de investigación. Este respaldo apunta a facilitar la gobernabilidad y asegurar la continuidad del ejecutivo en un panorama político fragmentado.

Finalmente, el discurso reflejó la voluntad del presidente de trabajar en un ambiente de colaboración y confianza entre sus aliados, apuntando que «estarán en familia» para afrontar los retos que presenta la administración autonómica. Mientras tanto, el acto dejó ver la tensión latente entre las fuerzas políticas, con muestras de distancia entre Moreno, el vicepresidente Manuel Gavira y la secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero, quienes compartieron espacio en el protocolo pero no intercambiaron palabras.