Tras la amenaza de una nueva ola de bloqueos carreteros que podía paralizar la Ciudad de México, Omar García Harfuch intervino para concertar un acuerdo con la Asociación Mexicana de Organizaciones de Transportistas (Amotac) y evitar el caos vial. Después de una reunión prolongada, los camioneros accedieron a suspender su movimiento de protesta durante un plazo de tres meses.
El malestar del gremio responde a una problemática arraigada en la inseguridad que enfrentan diariamente. Según datos oficiales, el robo a transportistas asciende a un promedio de más de veinte incidentes violentos diarios. Además, la Amotac denunció que, solo en un año, veinte de sus miembros fueron asesinados, reflejando la grave crisis de violencia que los afecta en todo el país.
Además del reclamo por seguridad, los transportistas también exigen la simplificación de trámites para obtener permisos y placas, que consideran excesivamente burocráticos. Estas demandas históricas habían encendido una disputa con el Poder Ejecutivo y generado tensiones que ahora se intentan resolver con mayor diálogo.
Durante las negociaciones, sorprendió la notable ausencia de la Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, mientras que Omar García Harfuch – tradicionalmente vinculado con operativos policiales y seguridad pública– asumió un papel protagónico para mediar el conflicto. En su lugar, estuvo presente César Yáñez, subsecretario de Gobernación, señalando un cambio en la dinámica institucional de manejo de estos conflictos.
Este acuerdo con los transportistas refuerza la imagen de García Harfuch como un operador clave en el gabinete de seguridad del Gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, cuya administración ha enfrentado diversos movimientos sindicales y sociales que amenazan con paralizar sectores estratégicos del país.

