Para garantizar un mejor control del flujo de aficionados durante el partido entre México e Inglaterra, las autoridades de la capital implementaron un sistema de señalización con letras y números en Paseo de la Reforma, que divide la zona en áreas específicas para organizar el acceso y evitar aglomeraciones. Estos elementos se colocaron en postes y delimitan sectores como la zona B, que abarca puntos emblemáticos como el Ángel de la Independencia y sus calles aledañas. La medida busca facilitar la orientación de los asistentes ante la previsión de grandes concentraciones.

Este operativo de seguridad surge tras los daños ocasionados por la multitud en eventos anteriores, entre ellos la celebración tras el triunfo de la Selección Mexicana contra Ecuador, en la que también se registraron cuatro fallecimientos. A raíz de esto, el gobierno capitalino decidió reforzar no solo la vigilancia y el control peatonal, sino también la protección civil y los servicios médicos en torno al estadio Azteca para el encuentro del domingo. La prioridad es evitar situaciones de riesgo sin restringir las celebraciones públicas.

Las recientes festividades dejaron evidentes daños materiales en la zona, con estructuras metálicas rompidas que protegían áreas verdes, locales comerciales afectados y accesos de la estación Insurgentes del Metro cerrados temporalmente por reparaciones. Trabajadores de la Secretaría de Obras y Servicios se encargaron de reparar y mantener los espacios afectados, colocando fertilizantes en las áreas ajardinadas. Aun con la probabilidad de grandes multitudes, las autoridades descartaron la colocación de vallas en el Ángel de la Independencia, argumentando que podría generar resultados contrarios y que es importante fomentar la identificación de lugares alternativos para las celebraciones.