La capital ucraniana sufrió un ataque masivo durante la madrugada, que dejó un saldo preliminar de veinte fallecidos y más de ochenta heridos, según autoridades locales. Las cifras podrían aumentar a medida que avanzan las tareas de rescate en las zonas devastadas, donde los daños materiales afectan una veintena de edificios residenciales.
Las fuerzas rusas lanzaron aproximadamente setenta y cuatro misiles y cerca de 500 drones contra distintos puntos estratégicos dentro de Ucrania. La defensa aérea ucraniana logró interceptar la mayoría, neutralizando 48 misiles y 476 drones, pero 25 misiles balísticos y doce drones lograron impactar en 33 objetivos que incluyen edificios habitacionales y otros complejos clave.
Ante la gravedad del escenario, el Servicio de Emergencias movilizó a 500 rescatistas y alrededor de 100 unidades de bomberos, quienes trabajan en zonas afectadas, incluyendo un edificio de nueve pisos dañado en el distrito de Darnitski.
Moscú justificó la ofensiva como una represalia frente a ataques ucranianos recientes sobre refinerías y centros de comunicaciones rusos. El Ministerio de Defensa ruso aseguró que sus blancos fueron instalaciones militares, energéticas y aeródromos con valor estratégico.
Por su parte, el presidente Volodímir Zelenski condenó el ataque y aseguró que habrá una respuesta firme. Destacó la importancia de reforzar la defensa aérea, calificándola como una prioridad crítica para el país en medio de la guerra. Además, anunció esfuerzos para cerrar acuerdos con Estados Unidos que permitan la producción local de misiles Patriot, con el fin de proteger a la población y frenar futuras agresiones.

