El gobierno mexicano resaltó una serie de indicadores económicos que evidencian una recuperación sólida y un entorno favorable para la inversión y el empleo. Entre las cifras más destacadas figura la captación de Inversión Extranjera Directa, que posiciona a México entre los 10 principales países receptores, con un monto cercano a los 41 mil millones de dólares. Además, el intercambio comercial con Estados Unidos alcanzó un récord histórico, superando los 839 mil millones de dólares, lo cual refuerza la importancia del país como socio estratégico en el comercio internacional.
También se registró un crecimiento de la inversión fija del 5.9 por ciento anual, acompañado de un incremento del 2.1 por ciento en el consumo privado. La inflación se mantuvo controlada al 3.6 por ciento, la tasa más baja de los últimos ocho meses, mientras que el mercado laboral mostró una recuperación sólida con una tasa de desempleo de 2.7 por ciento, la segunda más baja dentro de la OCDE.
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó un récord en la generación de empleos formales, alcanzando más de 22.7 millones de puestos afiliados al cierre de junio. Durante el último año se sumaron más de 454 mil nuevos empleos, con un aumento en el salario base de cotización que llegó a un promedio de 669.1 pesos diarios, reflejando una mejora real del 6.4 por ciento.
La política económica impulsada combina la disciplina en el gasto público con medidas sociales enfocadas en la reducción de la desigualdad y el fortalecimiento del consumo interno. La recuperación del salario mínimo desde 2018 consolida a México como el país de la OCDE que más ha logrado mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores. De acuerdo con datos oficiales, 13.5 millones de personas han salido de la pobreza gracias a este enfoque integral.

