El Estadio Azteca y los metros sobre el nivel del mar se convierten en factores decisivos para México en su duelo de eliminación directa frente a Ecuador en el Mundial. Con más de 80,000 espectadores apoyando desde las gradas y la altitud de 2,240 metros de la capital mexicana, el conjunto nacional intentará extender su avance en la competencia tras superar la fase de grupos sin recibir goles.
El combinado dirigido por Javier Aguirre mantiene una racha destacada de partidos sin permitir anotación en Mundiales y apunta a alcanzar su meta de clasificación al llamado «quinto partido», referencia a los cuartos de final, la mejor marca histórica en este torneo. Ecuador, que se metió a esta fase tras terminar tercero en su grupo y sorprender con una victoria ante Alemania, llegará con limitaciones para adaptarse a la altura, ya que estableció su base en Ohio y no podrá aclimatarse con suficiente anticipación en Ciudad de México.
La altitud genera dificultades físicas por la menor presión atmosférica y la reducción de oxígeno disponible, afectando el rendimiento de los atletas si no se preparan adecuadamente. Por ello, los métodos recomendados para enfrentar estas condiciones son la aclimatación prolongada o el arribo justo antes del partido para minimizar los efectos negativos, estrategia que Ecuador deberá adoptar al no contar con el tiempo necesario para un ajuste pleno. Además, la experiencia de Aguirre en Mundiales y la presencia de jugadores ecuatorianos que militan en el fútbol mexicano son elementos que aportan tensión al encuentro.

