La mayoría de las personas adultas mayores en México vive con al menos una enfermedad no transmisible, como hipertensión, diabetes o cáncer, y las mujeres son las más afectadas por esta situación. La desigualdad económica y de género profundiza las dificultades para acceder a servicios de salud adecuados y mantener una calidad de vida digna en la vejez.
Un análisis de la Coalición México Salud-Hable indica que más del 70 % de los adultos mayores enfrenta estas enfermedades crónicas, y que la prevalencia es particularmente alta en mujeres, sobre todo en estados como Durango, Guerrero y Veracruz. Además, las brechas salariales y las diferencias en ingresos agravan la vulnerabilidad de este sector, donde las mujeres reciben ingresos consistentemente inferiores al promedio nacional.
El estudio destaca que la desigualdad económica en México es extrema: la diferencia de ingresos entre el decil más pobre y el más rico es de casi 14 a 1, con las mujeres concentradas en los niveles salariales más bajos. Este contexto limita el acceso a tratamientos y medicamentos, incrementando la carga financiera en los hogares, donde más del 37 % del gasto en salud se destina a la adquisición de medicinas.
Otro factor crítico es que las mujeres mayores suelen asumir el rol de cuidadoras primarias no remuneradas, una doble responsabilidad que afecta su bienestar físico y emocional. La combinación de enfermedad, falta de recursos y sobrecarga de cuidados contribuye a perpetuar un ciclo de pobreza y mala salud.
La doctora Mariana Medina Morales, coautora del estudio, subrayó que lograr una cobertura universal de salud es fundamental para romper ese círculo vicioso. Según ella, la equidad en salud no depende solo de la infraestructura sanitaria, sino también de mejorar las condiciones sociales en las que las personas envejecen, considerando el contexto social, económico y de género.
El informe llama a implementar políticas públicas que reconozcan y atiendan la situación particular de las mujeres mayores, incorporando estrategias que reduzcan la brecha salarial, apoyen a las cuidadoras y faciliten el acceso oportuno a servicios de salud integrales.

