El Vaticano ratificó la excomunión de seis obispos vinculados a la ultraconservadora Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, tras la consagración de nuevos obispos realizada sin el mandato del Papa. Esta decisión afecta tanto a los obispos que llevaron a cabo la ceremonia como a los recién consagrados, en un claro señalamiento hacia un acto considerado como cismático.
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe, encargado de preservar la doctrina católica, emitió un decreto en el que se califica la consagración realizada en Suiza como un «acto de naturaleza cismática». En el documento, se advierte además que cualquier fiel laico que «adhiera formalmente» a esta fraternidad será considerado también cismático y excomulgado, extendiendo las sanciones más allá del ámbito clerical.
El grupo en cuestión, fundado en 1970 por el obispo francés Marcel Lefebvre y con cerca de 600.000 miembros en el mundo, se opone a las reformas impulsadas por el Concilio Vaticano II y mantiene una interpretación estricta de las tradiciones litúrgicas, destacando la misa de rito tridentino en latín, con el sacerdote orientado de espaldas a los fieles.
Entre los obispos excomulgados están los cuatro nuevos consagrados: Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier, así como los consagrantes Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay. La sanción se fundamenta en que las consagraciones ocurrieron «sin mandato pontificio», lo que constituye una infracción grave para la Iglesia católica.
Antes de estos hechos, el Papa León XIV había emitido un llamado urgente para que la Fraternidad reconsiderara su decisión y abandonara este proyecto, subrayando la importancia de la unidad dentro de la Iglesia y el rechazo a movimientos que valoran un modelo teocrático y patriarcal contrario a las reformas actuales.

