El exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, aseguró nuevamente que la captura de Ismael 'El Mayo' Zambada en 2024 no fue una operación organizada por Washington, pese a las dudas expresadas por la presidenta Claudia Sheinbaum y funcionarios mexicanos. Salazar remarcó que el gobierno estadounidense informó oportunamente a México que ni el avión ni el piloto involucrados eran parte de una acción norteamericana.

Frente a la pregunta planteada por la mandataria sobre quién está diciendo la verdad, Salazar sostuvo que la comunicación oficial fue clara y constante: ni el FBI ni agentes estadounidenses operaron en territorio mexicano para detener al líder del Cártel de Sinaloa. Esta versión ha sido defendida tanto por él como por el ex fiscal general Merrick Garland desde los momentos posteriores a la captura.

La postura de Salazar provocó una respuesta firme de la Fiscalía General de la República (FGR), que acusó al exdiplomático de actuar con falsedad y de violar el principio de buena fe que debe regir la relación entre ambos países. Raúl Armando Jiménez, funcionario clave del Ministerio Público, criticó las contradicciones en las declaraciones que entorpecen el marco legal y diplomático.

La controversia se ha alimentado además por dos hechos que dificultan alcanzar un consenso oficial. Primero, la donación a un museo del avión en el que supuestamente llegó Zambada, entregada por el FBI, generó sospechas sobre la implicación directa del gobierno estadounidense. Segundo, la versión del propio Zambada, quien afirma haber sido secuestrado y trasladado contra su voluntad por miembros del cártel, desafía la narrativa de una detención pactada o coordinada.

Estas discrepancias mantienen una tensión latente en la relación bilateral y generan presiones para esclarecer con mayor detalle el operativo que resultó en la captura del líder del narcotráfico, sin que por ahora se logre un acuerdo oficial entre las autoridades mexicanas y estadounidenses.