La protesta que partió desde la Alameda Juan Sarabia tomó un giro inesperado cuando cientos de personas se toparon con las puertas cerradas del Congreso del Estado y, tras varios minutos de forcejeos en los accesos, lograron entrar por una entrada lateral. La tensión escaló tanto afuera como adentro del recinto, donde se desató un enfrentamiento público entre dos diputadas que defendían visiones contrapuestas sobre el movimiento social.

Durante la sesión legislativa y tras un receso, la diputada de Morena, Gabriela López Torres, defendió el derecho de los manifestantes a dialogar y pidió no criminalizar la protesta, señalando la importancia de escuchar a la ciudadanía. En contraste, su contraparte del Partido Verde, Roxana Hernández Ramírez, alertó sobre actos de violencia durante la entrada de los inconformes, asegurando haber sido víctima de agresiones y denunciando la presencia de personas en estado de intoxicación.

Este intercambio subió de tono frente a legisladores y asistentes, con López Torres rechazando las acusaciones generalizadas y Hernández Ramírez insistiendo en que no se minimizara lo ocurrido. Posteriormente, ante medios, la representante morenista reiteró su llamado a no estigmatizar a los manifestantes ni atribuirles conductas descalificadoras.

Previo a este choque, la presidenta del Congreso, Sara Rocha Medina, explicó que había autorizado el uso de la fuerza pública para controlar los incidentes en las entradas y mencionó reportes sobre manifestantes posiblemente intoxicados, argumento que retomó Hernández Ramírez para justificar sus advertencias.

En medio de estas tensiones, cuando se abrió un espacio para que representantes de diferentes grupos hablaran, los diputados del Partido Verde abandonaron en masa el Pleno, dejando sus curules vacías. Mientras tanto, legisladores de Morena, PRI, PAN y Nueva Alianza permanecieron para escuchar las demandas de taxistas, periodistas, víctimas y ciudadanos con conflictos agrarios, quienes solicitaron expresarse y ser atendidos por los diputados.