Lindsey Graham, senador de Carolina del Sur y figura destacada del Partido Republicano, falleció repentinamente debido a una «enfermedad breve y repentina», informó su oficina mediante un comunicado en redes sociales. Tenía 71 años y se encontraba en medio de una campaña para obtener un quinto mandato en el Senado.

Durante décadas, Graham fue reconocido por su postura firme en política exterior, especialmente en relación con Irán. Como legislador, apoyó políticas destinadas a aislar el país y restringir sus programas nucleares y de misiles. Además, respaldó las acciones militares de la administración Trump contra objetivos nucleares en Irán y apoyó recientes sanciones económicas contra Rusia, mostrando así una línea dura en temas de seguridad internacional.

Aunque inicialmente crítico de Donald Trump durante las primarias de 2016, Graham se convirtió en uno de sus aliados más cercanos una vez que Trump asumió la presidencia. Mantuvo una relación frecuente con el mandatario, compartiendo tiempo en actividades personales y asesorándole en asuntos internacionales. Su fallecimiento se produce en un contexto de poca transparencia respecto a la salud de diferentes legisladores estadounidenses, con recientes preocupaciones por ausencias prolongadas y hospitalizaciones de políticos clave.

La familia del senador solicitó privacidad y agradeció las muestras de apoyo en este momento difícil, mientras que la oficina de Graham optó por no ofrecer más detalles sobre las causas del deceso.