Los pescadores de Río Lagartos han cambiado su estrategia de venta tras notar una disminución en la captura de langostas durante la actual temporada. Aunque atrapan menor volumen, la preferencia por comercializar ejemplares vivos les genera mejores ingresos económicos.

Desde el inicio oficial de la temporada en julio, la producción comenzó con expectativas altas pero rápidamente cedió a niveles bajos o regulares. A pesar de ello, quienes optan por vender langostas vivas no han visto caer sus ganancias, ya que este producto está destinado principalmente al mercado internacional, donde tiene un mayor valor.

El precio por kilogramo de langosta viva ronda los 310 pesos, mientras que el kilogramo de colas de langosta procesada se mantiene en 500 pesos. Sin embargo, un kilo de colas equivale a aproximadamente 2.5 kilogramos de langosta entera, por lo que vender el crustáceo vivo resulta más rentable y permite aprovechar casi la totalidad del producto capturado. Esta ventaja explica por qué los pescadores a veces deben esperar para descargar su producto en los centros de acopio, dada la demanda vigente.

La temporada de captura se ha mantenido irregular, entre baja y regular, pero con suficiente cuota para cubrir los costos semanales y sostener la actividad económica local. En paralelo, los pescadores preparan sus embarcaciones para la próxima temporada de pulpo, que inicia formalmente en agosto, acondicionándolas con jimbas —instrumentos esenciales para esta actividad.