La introducción de miel adulterada y de bajo precio, principalmente proveniente de Asia y en especial de China, perjudica a los apicultores mexicanos al desplazar producto local y reducir sus ingresos. Este fenómeno provoca un impacto económico cercano al 30%, según expertos del sector.

Este tipo de miel se comercializa a precios mucho menores que la miel pura nacional, lo que engaña al consumidor y dificulta la competitividad de los productores locales. No obstante, en regiones como Yucatán y Quintana Roo la producción local mantiene altos estándares de pureza, con miel apta que alcanza niveles del 95 al 100%, lo que fortalece su posición en el mercado regional.

Además del problema de la competencia desleal por la miel adulterada, la apicultura mexicana sufre una reducción en sus colonias debido a condiciones climáticas adversas y problemas sanitarios. La presencia de huracanes en la península ocasionó pérdidas significativas en los apiarios, aunque estas han disminuido gracias a programas gubernamentales de recuperación y capacitación financiados por FIRA.

Sanitariamente, la plaga del ácaro varroa representa una amenaza constante. Este parásito transmite enfermedades a las abejas y su control es monitoreado por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural junto con comités estatales, enfocándose principalmente en las zonas costeras.

La actividad apícola es esencial no solo por la producción directa de miel, sino por su rol crucial en la polinización de cultivos alimentarios, frutales y materias primas industriales como el algodón. También abastece industrias como la de confitería y cosmética, subrayando la importancia de preservar y apoyar a los productores frente a estas amenazas.