La temporada «Chile en Nogada, Tradición Viva» se posiciona como un motor clave para el desarrollo económico y turístico de Puebla, con una proyección de comercialización que alcanzará varios millones de platillos durante el periodo. Esta actividad genera una derrama económica que supera los dos mil millones de pesos y fortalece desde los productores de frutas, nuez de Castilla y chile poblano hasta los restaurantes y hoteles donde se ofrece este emblemático platillo.

El impulso a la cadena de valor del Chile en Nogada abarca a más de 220 unidades de producción familiar, más de 70 cocinas tradicionales distribuidas en 11 municipios y alrededor de dos mil establecimientos participantes. Esta integración permite que comunidades rurales y urbanas se beneficien de la temporada, con gran protagonismo en municipios como Calpan y San Nicolás de los Ranchos, zonas donde visitantes pueden conocer huertos, participar en experiencias de turismo comunitario y vivir de cerca la tradición culinaria poblana.

El gobierno estatal, bajo la dirección del gobernador Alejandro Armenta Mier, ha coordinado esfuerzos para potenciar esta cadena productiva. Destaca el convenio entre la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) Puebla y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, que facilita la compra directa de insumos por parte de los restaurantes a productores regionales, favoreciendo la economía local y garantizando la autenticidad del platillo.

Además de su significado gastronómico, el Chile en Nogada representa un importante componente cultural e histórico que reafirma la identidad poblana y atrae turismo nacional e internacional. El sector restaurantero, que aporta casi un 4% del Producto Interno Bruto nacional y está en constante crecimiento, genera empleo y oportunidades, especialmente para mujeres, que lideran seis de cada diez nuevos negocios en este rubro.

Representantes del turismo nacional reconocen en esta temporada un modelo para fortalecer el bienestar de las comunidades mediante el turismo social y sostenible. Al aprovechar la gastronomía como eje, Puebla refuerza su posición como destino de interés mundial, vinculando tradición, producción local y desarrollo económico.