Durante una ceremonia en el Cuartel Morelos de la Segunda Zona Militar, autoridades civiles y militares acabaron con más de mil armas de fuego confiscadas en Baja California. La acción incluyó mil 149 armas, entre cortas y largas, junto con miles de cargadores y cartuchos, todos sometidos a procesos legales antes de su destrucción.
El secretario de Seguridad Ciudadana de Baja California, Laureano Carrillo Rodríguez, detalló que cerca del 70 % de estas armas son fabricadas en Estados Unidos, un dato relevante que refleja el origen predominante del armamento asegurado en la región.
De este total, 878 corresponden a armas cortas y 270 a armas largas. Además, se destruyeron mil 191 cargadores y 45 mil 555 cartuchos. Estos elementos provinieron de decomisos realizados en varios años y fueron procesados por la Fiscalía General de la República antes de entregarse a la Secretaría de la Defensa Nacional para su destrucción definitiva.
Las incautaciones más significativas se registraron en las ciudades de Tijuana, Tecate y Mexicali, así como en operativos de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana, que aportó aproximadamente 150 armas a este total.
Durante el primer semestre de 2026 se decomisaron casi 800 armas, y en 2025 la cifra alcanzó alrededor de mil 600, una tendencia que mantiene la región en un nivel alto de aseguramientos, con expectativas de cerrar el año en cifras similares.
El coronel José Guadalupe Gómez Salado calificó la destrucción como un acto tangible que refleja el compromiso del Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional con la seguridad pública. Afirmó que cada arma descartada representa un paso contra la violencia, ya que estas armas están vinculadas a delitos como asaltos, secuestros, extorsiones y homicidios.
Este operativo responde a la necesidad urgente de reducir los riesgos y preservar la tranquilidad de las comunidades, golpeando directamente a los grupos criminales que intentan imponer violencia mediante el uso ilegal de armas.

