Estados Unidos volvió a iniciar operaciones militares contra Irán tras una orden directa del presidente Donald Trump, quien informó formalmente al Congreso sobre estas acciones. La comunicación confirmó que el 7 de julio se ejecutaron ataques defensivos dirigidos a objetivos dentro del territorio iraní.
Esta notificación reavivó el debate entre la Administración y el Legislativo acerca de las competencias presidenciales para mantener hostilidades sin contar con una autorización expresa del Congreso. Anteriormente, ambas cámaras habían aprobado resoluciones que solicitaban la interrupción de las operaciones o requerían autorización legislativa para continuarlas, aunque la Casa Blanca defiende la facultad del presidente como comandante en jefe.
En paralelo, Trump anunció que se aplicará un gravamen del 20% a las cargas que crucen por el estrecho de Ormuz para financiar la seguridad marítima y confirmó el restablecimiento del bloqueo contra los puertos iraníes. Esta medida pone en tensión la libre circulación en una de las vías más estratégicas para el comercio mundial de energía.
Las hostilidades se retomaron entre Washington y Teherán la noche del 7 al 8 de julio, apenas semanas después de un acuerdo que debía detener las acciones militares y abrir un canal para la negociación entre ambas partes.
Ante este escenario, Trump informó que ofrecerá un discurso nacional en horario estelar el jueves por la noche, buscando explicar estas decisiones en medio de la escalada de la crisis.

