La Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos estableció a los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación como su prioridad en la batalla contra el tráfico de fentanilo, una droga que representa un riesgo sin precedentes para la sociedad estadounidense.

El director de la DEA, Terry Cole, subrayó la grave amenaza que supone el fentanilo, que ha destruido familias y comunidades enteras, y afirmó que el compromiso de la agencia es eliminar esta amenaza. Este posicionamiento fue difundido por la embajada estadounidense en México, junto con un video que recoge las declaraciones oficiales.

Por su parte, el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, sostuvo que las organizaciones criminales controlan de forma tácita toda la frontera norte mexicana y resaltó la necesidad de reforzar la frontera con barreras físicas para contener el tráfico ilícito de drogas. Aunque no presentó evidencias concretas, defendió que estos muros contribuyen a modificar las rutas de narcotráfico.

Mullin detalló que los cárteles utilizan drones con mayor frecuencia para evadir la vigilancia y comunicó que se detectó un túnel de contrabando tras varios años sin encontrar ninguno. Destacó que la instalación de muros ha forzado a las organizaciones a cambiar sus tácticas y a operar en espacios más reducidos, lo que facilita la concentración de recursos policiales en zonas específicas.

Este enfoque de seguridad incluye el despliegue de torres autónomas y tecnología avanzada para controlar la frontera y contrarrestar la operación de drones utilizados por los cárteles. Según Mullin, estos puntos de «estrangulamiento» permiten un mejor manejo del flujo ilícito, concentrando esfuerzos en las áreas con mayor tráfico.