El gobierno de Estados Unidos sostiene que los cárteles mexicanos ejercen un control absoluto sobre cada tramo de la frontera con México, lo que justifica la ampliación del muro fronterizo para optimizar el despliegue de recursos en las zonas de mayor tránsito. El secretario de Seguridad Interna, Markwayne Mullin, afirmó ante un comité de la Cámara de Representantes que nueve organizaciones criminales mantienen “plazas” distribuidas a lo largo de toda la frontera norte mexicana.

Durante una audiencia en el Subcomité de Asignaciones Presupuestarias para Seguridad Nacional, Mullin explicó que la adaptación constante de los métodos de contrabando, como el uso de drones y túneles, obliga a reforzar tanto las barreras físicas como la tecnología de vigilancia. El hallazgo de un túnel, el primero en años, fue destacado como un ejemplo del impacto positivo del muro actual, que impulsa a los cárteles a concentrarse en puntos estratégicos donde se espera mejorar el control.

Por su parte, desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum vinculó las declaraciones del funcionario estadounidense con el contexto político de las próximas elecciones intermedias en Estados Unidos. Consideró que estos anuncios pueden utilizarse como parte de campañas electorales, y enfatizó la importancia de no permitir que México sea un tema central en esas contiendas internas.

La propuesta de ampliar las barreras fronterizas busca una respuesta más focalizada frente a la presencia criminal organizada, que, según Mullin, domina el lado mexicano de la frontera de forma integral. Esta estrategia combina la construcción de muros con inversiones en tecnología avanzada para detectar y prevenir nuevos métodos de tráfico ilícito que evolucionan constantemente.