Las pecas, antes ocultadas, se han convertido en un detalle deseado dentro del mundo del maquillaje, asociado con autenticidad y frescura. La clave para lograr un efecto creíble no está solo en dibujar pequeños puntos, sino en integrarlos cuidadosamente con la piel y el maquillaje para evitar un acabado artificial.
Katie Jane Hughes, artista detrás de los looks más representativos de Dua Lipa, comparte una técnica que permite recuperar las pecas originales que la base suele borrar y añadir otras nuevas de forma orgánica. Tras aplicar la base para uniformar la piel, ella utiliza un “freckle pen” o plumón especial para remarcar las pecas y manchas naturales, devolviéndoles intensidad y dimensión al rostro.
Además, este método favorece crear un contorno sutil sin recurrir a técnicas tradicionales con sombras. La distribución estratégica de estas pequeñas marcas, especialmente alrededor de la nariz, da la ilusión de profundidad y estructura facial, pero con un resultado más ligero y fresco que simula la piel besada por el sol.
Para evitar que las pecas luzcan muy marcadas o “pintadas”, se recomienda difuminarlas suavemente con los dedos, mezclando el producto con la piel. No se busca la perfección sino variedad en tamaño, intensidad y ubicación, enfatizando el aspecto natural y espontáneo. Esta tendencia ha ganado popularidad entre beauty influencers, quienes apuestan por un acabado juvenil y auténtico que refuerza la idea de piel sana sin exceso de maquillaje.

