Alonso Licerio, artista originario de Ciudad Lerdo, Durango, murió a los 85 años, dejando un legado que trascendió la técnica para fusionar el arte con la responsabilidad social y política. Considerado un pionero en la gráfica y la enseñanza del grabado en la Comarca Lagunera, su obra y labor educativa impactaron a varias generaciones de creadores y estudiantes.
Egresado de la Escuela de Diseño y Artes Aplicadas “La Ciudadela” y la Escuela Nacional de Pintura y Escultura “La Esmeralda” del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Licerio desarrolló una carrera dedicada tanto a la práctica artística como a la difusión cultural. Impartió talleres en el Instituto de Cultura del Estado de Durango (Icocult Laguna), la Universidad Iberoamericana y otras instituciones, promoviendo una comprensión del arte como un acto genuino y comprometido, no meramente comercial ni decorativo.
Durante finales de los años noventa y principios del 2000, Licerio fue un referente activo en la Casa de la Cultura de Gómez Palacio, donde ofrecía clases de gráfica y orientó a muchos en el conocimiento de la colección de arte moderno que alberga el museo local. Su especialidad técnica abarcó el linóleo y la gráfica sobre metal, además del dibujo artístico. Mantuvo una constante defensa de un arte auténtico que planteara una postura social y política clara, influenciada por la tradición y la función crítica.
A lo largo de más de dos décadas, Licerio también acompañó con su presencia el Festival Internacional de Danza Contemporánea organizado por la compañía Mezquite. Este acompañamiento activo al desarrollo cultural consolidó su figura como un pilar de la escena artística regional.
Este año, antes de su fallecimiento, recibió un homenaje donde se destacó su trayectoria con la entrega de una placa y una exposición colectiva que reunió a destacados artistas como Nazario Simón, Hugo Presa y José Luis Torres. Su influencia también se extendió a ámbitos menos comunes, como la asesoría en estudios sobre expresión artística en la infancia, aportando una visión enriquecedora sobre el arte desde primeras edades.
Alonso Licerio deja una huella imborrable en el arte mexicano contemporáneo y representa un ejemplo de cómo la creación artística puede estar vinculada a un compromiso social profundo y consciente.

